sábado, 26 de enero de 2013

Capítulo 3:

//Narra María//
Legamos a nuestra nueva casa, no era muy grande pero era bonita. Estaba cerca de un instituto donde mi padre trabajaría como conserje y yo estudiaría. Subí a mi habitación, me puse a sacar la ropa de mi maleta y llame a mi amiga:
-¡María!¿Estas ya en Londres?
-Si, estoy en mi nueva casa.
-Jo, me encantaría estar ahí contigo.
-Sabes que no puedes-reí-oye, en el viaje he conocido a un chico guapísimo...
-¿En serio?¿Cómo es?¿Cómo se llama?¿Tienes su número?-me dijo como una loca.
-Tranqui Ana, que te voy a contar todo-dije entre risas.
-Vale-rió-Vamos.
-Pues se llama Harry, lo conocí porque fue sentado a mi lado en el avión. Es guapísimo, tiene el pelo rizado, unos ojazos y una sonrisa preciosa...
-¿Estas enamorada?
-¡NO!-dije enfadada.
-María está enamorada. María está enamorada-dijo cantando.
-¡Que no! Bueno...tal vez un poquito.
-¡Ves, te lo dije!
-Reí-pero va a ser imposible poder encontrarlo porque no tengo su número.
-¿Que no le pediste su número?¿Es que eres tonta?
-Esque nose, no quería que pensara que soy muy precipitada...
-Tía, pues no se como ahora lo vas a encontrar.
-Va a ser imposible-mi padre me llamó desde abajo-tengo que irme, mi padre me está llamando.
-Vale. Adiós.
-Adiós.
Bajé para ver que quería mi padre:
-Voy al instituto para ver cuando empiezo.¿Vienes y así lo ves?
-Claro.
Fuimos andando porque estaba cerca. La verdad que Londres era muy bonita, todas las casas me gustaban, parecían acogedoras.
Llegamos al instituto, eran las 5:30 así que solo quedaban profesores. Le dije a mi padre que me iba a ver el instituto pero me dijo que primero fuera a ver al director. Entramos en su despacho:
-¿Se puede?-dijo mi padre tocando en la puerta.
-Claro, pasa-entramos-Veo que vienes con tu hija.
-Si, hola, soy María, encantada.
-Buenas, soy Des, igualmente. Si quieres puedes ir mientras a ver las instalaciones, mi hijo creo que está buscando un libro en la biblioteca.
-Genial, encantada de haberle conocido. Adiós.
-Adiós, ya nos veremos-rió.
Me fui de su despacho y mi padre y el se quedaron hablando.
Decidí ir a la biblioteca, creía que no la iba a encontrar, pero fue fácil encontrarla.
Entré y vi que había un chico rebuscando en una estantería. Se dio la vuelta y se me quedó mirando. Me quedé paralizada.
No me lo podía creer. Era él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario